¿Por qué será que para muchos hijos de Dios su vida devocional se ha convertido en un estéril desierto del que no sacan más que arena? ¿Por qué será que pareciera no bastar con leer la Biblia y orar para mantener sus vidas con la frescura que Cristo promete?
Son conceptos que hacen a lo que Cristo vino a darnos, conceptos que deberían verse en la vida cotidiana de los hijos de Dios como bocanadas de aire fresco en medio del ruido y el trajinar incesante de sus vidas. ¿Acaso Cristo no prometió una vida abundante y ríos de agua viva corriendo por el interior de los suyos? Por eso creo que la pregunta es pertinente ¿Por qué muchos no viven esa realidad? ¿A quién debemos culpar de no ver esa realidad en nuestro andar diario?
Creo que todo tiene que ver con la pregunta que abre esta reflexión y apunta a nuestra vida devocional. En tren de ser sistemáticos y de no olvidarnos aquello que es indispensable para la vida de cualquier creyente, es decir su cuota de oración y lectura bíblica, hemos llegado al punto de hacer de nuestra vida devocional una más de las rutinas que componen nuestro día. No digo que esté más tener algún sistema, pero si todo se resume a eso, no nos extrañemos de ver tan pobres resultados en nosotros y en muchos de los que se llaman creyentes.
Muchas veces de manera somnolienta, nos levantamos, agarramos nuestra Biblia y paseamos nuestros ojos por conceptos que no masticamos lo suficiente y por historias que no nos parecen relevantes a nuestra realidad hoy. Cerramos la Biblia, hacemos una oración un tanto difusa tocante a muchos temas o a ninguno y después nos vamos a nuestro diario trajín. ¿Es eso una rutina que puede fortalecer las manos caídas y las rodillas paralizadas? ¿Esa es la fuente de la que bebemos para estar equipados, frescos y vigorosos el resto del día?
Como dije más arriba, está bien que tengamos cierto sistema, en especial para el estudio personal de la Biblia, pero debe haber más que el sólo estudio, y de hecho lo hay. Y Pablo nos dice que es ese plus:
"Porque para mí el vivir es Cristo..." Fil 1.21 ¿Habrá alguna diferencia en nuestra vida si pudiéramos vivir a Cristo con esa intensidad? Seguramente la habrá. No me imagino a Pablo confinando su relación con su amado a un sólo momento del día. Alguien con tan sólo una rutina de unos minutos al día no podría afirmar lo que Pablo afirma allí, ni tampoco decir:
"...y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí..." Gal 2.20 Creo firmemente que su vida fue lo que fue porque entendió que Cristo era una forma de vivir y no tan sólo un acto devocional mecánico. ¿Cómo podemos tener nosotros ese vigor y ese poder para vivir una vida triunfante? (recordemos que Pablo decía esas cosas viviendo una vida que no podríamos clasificar de fácil). Creo que el secreto, si es que puede llamarse así a algo que siempre ha sido intención manifiesta de parte de Dios, es que llevemos nuestra devoción a él con nosotros a dónde quiera que vayamos. ¿Somos golpeados por algo que nos sucedió? A tu lado está el que fue golpeado. ¿Estás triste por algo que te está pasando? No esperes al próximo devocional para dejar que el que sufrió por vos enjugue tus lágrimas. ¿Estás siendo presionado por mil cosas a la vez? No dudes un minuto que el que ofreció a los cansados y cargados ir a él para hallar descanso estaba pensando en tus fatigas y tus cansancios; andá a él ahora. ¿Estás siendo tentado de una forma terrible y ves que estás pronto a caer? ¿por qué esperar hasta mañana para hacer tu devocional y pedir perdón por tu pecado cuando el victorioso Cristo está a tu disposición ahora para no dejarte caer.
Tu día se puede transformar en un intercambio constante con lo alto, en algo fresco y vivo, porque estarás consciente a cada paso de la presencia de Jesús a tu lado, y esa consciencia plena de su presencia será el manantial de donde sacarás el agua viva que tanto necesitás para transitar por esta vida. La vida de los hijos de Dios fue diseñada para ser disfrutada, no te pierdas la oportunidad de explorar y vivir la aventura constante de una caminata diaria con la persona que más te ama. Y así, cuando vengan los momentos apartados del día para estar junto a él ante la Biblia, su palabra, esos momentos serán disfrutados a pleno porque serán encuentros vivificantes donde me dedico únicamente a saber más de él y de todo lo que él tiene para decirme, a nutrirme de su presencia, esa que sé que no me abandonará durante el resto de mi día.
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am se ve que esta nuy kinda pero esta muy larga y ahy muchos que no les gusta
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EN Q TEXTO BIENE.PUES SI HACEN LEñA DEL ARBOL CAIDO QUE SE PUEDE ESPERAR DE LAS
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