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¿Porqué los cristianos se apartan del Señor?
 

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Reflexiones Cristianas - Ajustando el enfoque del corazón

Haciendo visible lo invisible.

wichi la pak

Personas que andan interminables kilómetros para ayudar a otros, para llevarles no sólo el evangelio de Cristo como discurso o cosa impresa, sino como corazones entregados a llevarles la dignidad que el evangelio quiere dar a cada ser humano. Creyentes que para reunirse con sus hermanos transitan en medio del desierto, de la montaña, de los montes. Hijos de Dios que teniendo necesidades de todo tipo ven en Cristo satisfecho su anhelo de ser personas sanas de una manera integral, de ser considerados, amados y estimulados a vivir dignamente. Corazones con una misión y un objetivo claro: no parar hasta realizar la obra que Cristo les ha encomendado en un medio ambiente que a nosotros nos parece hostil, lejano, inalcanzable; para ellos es su ámbito, su lugar, el entorno para mostrar la luz de Cristo en todos sus colores a personas que están inmersas en la oscuridad del anonimato, olvidados por todos, menos por quien los creó y quien quiere alcanzarlos con su amor.


El encuentro con los hermanos de Wichi la Pak (para aquellos de mis amigos que no sepan quienes son los invito a visitar www.wichilapak.org) fue como una catarata de agua fresca que cayó sobre muchos de nosotros. Fue un verdadero gozo escuchar las ganas y el amor que le ponen a lo que hacen a pesar de no ser una tarea fácil. Fue todo un desafío ver su modo de hacer y vivir el evangelio y de cómo hacer misión sin querer imponer nada, sino simplemente llevándoles a Cristo a aquellos de nuestros indígenas que más olvidados están de todos y todas. Pero al mismo tiempo me dejó una sensación de incomodidad que deseo que no se vaya de mí.

Es que viendo lo que ellos hacen en medio de un medio ambiente áspero, de mucha necesidad de todo tipo, salta inmediatamente a la luz que algo está andando mal con mucho de lo que llamamos cristianismo, en especial en los lugares dónde tenemos sobra de todo lo que en otros lados falta. Y no hay secreto para lo que ellos hacen; es sólo saberse comisionados por el Dios cuyo corazón late y sufre por aquellos a quienes han sido enviados. Esa es la fuerza imparable que los motiva, pues ven que para ello han sido salvados.

Fuera de foco


focoPero de este lado de la realidad, veo que la iglesia (en su conjunto, como cuerpo de Cristo en la Argentina) está más metida en sí misma que en hacer aquello para lo que fue comisionada. Y al hablar de iglesia me refiero no tan sólo  a las congregaciones, sino también a los creyentes como individuos. Hemos caído en el engaño del diablo de creer que la iglesia es lo que importa y que son nuestras necesidades las más importantes. De allí que la iglesia se convierte en un fin, cuando debería ser un medio, y el creyente en sólo un receptor eterno de todo lo que la iglesia y Dios den, olvidando que fuimos dejados acá para dar.

¿Habrá que crear entonces comisiones nuevas, juntas interdepartamentales e interdenominacionales que estudien el tema? Eso nos gustaría, pero estaríamos otra vez errando. Lo que hace falta es tomar conciencia que el creyente mismo, su vida no deben ser tampoco un fin, sino que son el medio por el que Cristo quiere expandir su bendición a los demás. Y en esto no hay secreto: la comisión ya nos ha sido dada (Mt 28.19, 20), el poder para hacerlo se nos ha sido entregado junto con el ámbito de nuestro ministerio (Hch 1.8).

Muchos cristianos somos seres sobrealimentados en un mundo que padece bajo el hambre que el mal produce. Queremos más y más bendiciones que después no pensamos ni deseamos compartir. Vamos de Congreso en Conferencia, de retiro en campamento, buscando misteriosas claves para hacer nuestra vida más feliz acá en la tierra, olvidando que mientras no cumplamos con la tarea asignada no podremos disfrutar de la vida abundante que Dios promete. Olvidamos que todo lo que necesitamos para vivir vidas llenas y poder realizar la tarea de que otros se encuentren con el dador de Vida ya nos ha sido dado en Cristo (Ef 1.3; 1 Pe 1.3). Mientras sigamos esperando sólo recibir y recibir, no conoceremos la dicha que Cristo prometió ni la compartiremos con otros que realmente sin Cristo no tienen nada.

Ajustando el foco.


Como dije arriba, no hay secretos, sino sólo entender para qué fue que Cristo te salvó. Otra vez, cuando pensamos en ello, solemos hacerlo en términos de: "Cristo me salvó para: vencer el pecado, no ir al infierno y vivir una vida bendecida (es decir sin problemas)". Muy pocas veces decimos o pensamos siquiera que Cristo nos salvó para todo lo anterior, es verdad, pero fundamentalmente para ser los agentes de su bendición a otros mientras estemos acá en la tierra.

Mientras los creyentes sigamos pensando en nosotros como el centro del mundo y la iglesia se piense sólo en función de las necesidades de los creyentes, estaremos en la senda equivocada. Para honrar la sangre del que nos compró en la cruz debemos ajustar el foco de nuestro corazón:

    "...porque donde esté su corazón, allí estará también su tesoro" Mt 6.21


Comprensiblemente, mientras el corazón del cristiano y de la iglesia esté enfocado en sus necesidades, no reconociendo y viviendo la verdad de tenerlo todo en Cristo, sabremos qué cosas le importan más a la iglesia, cuáles son sus tesoros y en qué gasta sus esfuerzos.

Pero el cambio parte del cambio de actitud de cada uno. No es una política o un plan que la iglesia deba implementar, es algo que debe nacer de corazones que sientan que no están completos mientras no hagan la voluntad de aquel que ya lo dio todo por ellos.

¿Es qué debemos obviar o minimizar las necesidades reales de los creyentes? No, desde luego, pero si debemos entender de una vez que cuando Cristo vino a mi vida, con él vino el poder suficiente para combatir y triunfar sobre las vicisitudes de la vida. Para ello, otra vez, hace falta que los creyentes dejemos de mirar hacia nosotros y enfoquemos nuestros ojos y nuestro corazón en el que es poderoso para ayudarnos en nuestros problemas al mismo tiempo que nos da de ese poder para llevar su sanidad integral a otros. La iglesia misma está para sanar a las personas, no para hacer de ellas eternos convalecientes.

Si he logrado transmitirte algo de la incomodidad santa que siento yo en este momento, me alegro y espero que ello ayude a corregir lo que haya que corregir. No es que todo lo que se haga esté mal hecho, pero creo que tenemos que tomar conciencia que hay un más y un mejor.

Gracias Dios por este sacudón a mi comodidad. Gracias por los hermanos que nos visitaron y por tantos otros que sin hacer alarde en ningún medio de lo que están realizando, saben muy bien que su Señor los recibirá a su diestra con un: "Bien, buen siervo y fiel...".

Oremos por ellos, ayudemosles en todo lo que esté a nuestro alcance. Pero por sobre todo tomemos su ejemplo y hagamos de la Comisión dada por Cristo el motor de cada cosa que realicemos en esta vida.
Comentarios
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zulma   |186.142.60.xxx |2011-01-26 16:12:05
si me vés en este espacio, lo único q sé, es que EL puso en mi corazón desde
q se fueron, el deseo de ayudar desde acá, promoviendo, contando el arduo
trabajo q hacen, y sobre todo, cubriendolos en oración.Estos datos de pueblos
originarios, criollos.. los compartos por mi descendencia.y, quiera DIOS, q
pueda lograr algo más q oración, cada vez q comparta con temas de misiones en
otras iglesias.un abrazo, y espero tu video.. zulma, de casa de DIOS.
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