Encuesta

¿Porqué los cristianos se apartan del Señor?
 

Reflexiones Cristianas

Reflexiones Cristianas

Música Cristiana

Videos Cristianos

Recursos Cristianos

Artículos Cristianos

Chat Cristiano

Foros Cristianos

Nuestro Pan Diario

Textos Biblicos Cristianos

Cursos y Estudios Cristianos

Suscripción

Suscríbete:

Digita tu correo y recibe las Novedades del sitio.

Publicidad

Ingresar



Estás aquí Reflexiones Cristianas Reflexiones Cristianas Reflexiones Cristianas -¡Otra oportunidad! ¡Otra oportunidad!
Reflexiones Cristianas -¡Otra oportunidad! ¡Otra oportunidad!

Creo que no debe haber otra persona que se haya asombrado tanto de estar sirviendo a Dios que el apóstol Pablo. Nadie mejor que él conocía sus antecedentes:
"habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor e injuriador..." 1 Timoteo 1.13


En vista a eso y a lo que nos relata el libro de los Hechos antes del capítulo 9 sobre la vida del gran apóstol uno podría llegar a preguntarse cómo es que Dios pudo usar semejante material para transformar el mundo. Lo vemos asintiendo no sólo con el arresto de los creyentes, sino también con la muerte de algunos de ellos (Hch 26.9-11) y siendo él el que pidió ser comisionado por el Sanedrín para ir a buscar a los creyentes que encontrara en Damasco para traerlos a Jerusalén y ser enjuiciados y tal vez también muertos. Tienta mucho hacer una pregunta, si no conociéramos el resto de la historia, ¿Puede una persona así ser usada por Dios? Más aún ¿Alcanza el perdón de Dios a una persona que hizo del perseguir a los suyos una meta en la vida? ¿Hay oportunidad de restauración para alguien como Saulo de Tarso, el implacable perseguidor de los creyentes? 
 
El libro de los Hechos y las palabras de Pablo en algunas de sus epístolas nos muestras que Dios no opera como nosotros lo haríamos con respecto a los errores de los otros ni con respecto a los errores propios. El momento decisivo en la historia de Pablo se produjo cuando él más convencido estaba de estar haciendo lo correcto, yendo hacia Damasco (Hch 9.1-22). Allí, en el camino Cristo se le aparece y en lugar de fulminarlo con fuego del cielo lo aparta de su mal andar y lo pone a su servicio. Fue un golpe muy duro el que Saulo-Pablo recibió aquel día, pero fue el golpe que necesitaba para cambiar su vida y su actitud ante Cristo. Muchas veces nosotros necesitamos de golpes similares para adrnos cuenta de que quizás estamos muy lejos de los caminos de Dios, aún cuando pensemos que vamos por el camino correcto.
 
Hay un camino a Damasco para nosotros cuando por primera vez nos encontramos con la realidad de Cristo. Quienes alguna vez nos hemos burlado de Dios y de su pueblo nos hemos encontrado de frente con que el Señor de los cristianos era una persona real, que nos estaba buscando ¡y que no lo estaba haciendo para condenarnos, sino para ponernos a su servicio! Vemos que la humillación de Pablo lo guió al arrepentimiento y a estar en capacidad de ser un vaso para el uso de Dios.

El pecado propio nos debe llevar a la humilación también y a reconocer que estamos lejos de la voluntad de Dios, y que necesitamos su gracia sobre nosotros. Esa humillación primera abre la puerta al obrar de Dios a través del ministerio del Espíritu Santo.
 
Pero creo que también necesitamos alguna experiencia tipo camino a Damasco cuando somos creyentes y nos hemos estado apartando de Dios aún con pasos pequeños. Necesitamos, si esa es nuestra condición, un golpe a nuestra autosuficiencia que nos despierte y nos ponga en condiciones de servir a Dios de la manera correcta. Vemos que Pablo estuvo tres días de retiro personal (Hch 9.8-11) de oración, de lucha seguramente, retiro que lo llevó a reconocer su error y a estar en condiciones de ser un siervo de Cristo y su evangelio. Muchas veces nos hace falta darnos un golpe con la realidad para que admitamos nuestros errores y nos pongamos en las manos de Dios. Necesitamos, como Pablo, que nuestros ojos sean abiertos una vez más y ser llenos del Espíritu Santo (Hch 9.17), para ser lo que Dios quiere que seamos.

Dios es Dios de las segundas oportunidades, pues él no está interesado en que nos encerremos en nuestros fracasos y en nuestras limitaciones, sino que quiere que cumplamos con el propósito para el que nos llamó. Pero antes de esas segundas (y a veces terceras, cuartas, etc.) oportunidades es necesaria una profunda revisión de nuestras vidas, una entrega en humillación (que nos despoja de todo orgullo posible y nos deja vacíos para ser llenados por Dios) y una disposición para dejar que él sea el que nos marque el camino por dónde andar.
 
La gracia restauradora de nuestro Padre está a nuestra disposición para ponernos otra vez en condiciones de ser usados por él para transformar nuestro mundo. No nos unamos a los muchos que van quedando por el camino, presos del orgullo y también de la culpa sino que aprovechemos cada oportunidad que Dios nos ofrece para ser usados para su gloria.
 
No es de los perfectos la victoria, sino de aquellos que se dejan moldear por Dios, de quienes permiten que cada tanto Dios ponga sus manos sobre ellos para eliminar las imperfecciones que estorban la obra que el Artista quiere realizar en ellos.
Comentarios
Añadir nuevo Buscar
Escribir comentario
Nombre:
Email:
 
Website:
Título:
Código UBB:
[b] [i] [u] [url] [quote] [code] [img] 
 
 

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."

 

Artículos relacionados