Encuesta

¿Porqué los cristianos se apartan del Señor?
 

Reflexiones Cristianas

Reflexiones Cristianas

Música Cristiana

Videos Cristianos

Recursos Cristianos

Artículos Cristianos

Chat Cristiano

Foros Cristianos

Nuestro Pan Diario

Textos Biblicos Cristianos

Cursos y Estudios Cristianos

Suscripción

Suscríbete:

Digita tu correo y recibe las Novedades del sitio.

Publicidad

Estás aquí Reflexiones Cristianas Reflexiones Cristianas Reflexiones Cristianas - La llama que nunca debe apagarse
Reflexiones Cristianas - La llama que nunca debe apagarse

"Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor" Ap 2.4


El diablo ha ganado una batalla en muchos cristianos cuando les ha hecho creer, con niveles variables de éxito, que aquello que la Biblia denomina primer amor, es algo así como una etapa pasajera, breve, de la vida cristiana. De muchas maneras y por medio de muchos canales, ha conseguido que buena parte de los hijos de Dios crean en esa mentira y que la asuman como una especie de destino fatal que si o si les toca vivir a todos los creyentes. Cuando ven a alguno que empieza su caminar con Cristo, con toda esa nueva energía, con ese sabor de saberse en una nueva y significativa aventura, lo miran con cierto aire mitad nostalgia, mitad como estar mirando a una rara especie en vías de extinción. Y si hay otro cristiano "maduro" cerca, se codean y se dicen con aire suficiente: "Ya se le va a pasar..."

Debo admitir que yo también he creído en cierta medida esa mentira, tanto apuntando a mi propia vida como hacia la de otros. Pero desde hace un tiempo me he rebelado contra ella y quiero que vos hagas lo mismo, pensando en vos mismo y en aquellos hermanos que te rodean. El amor por Cristo (y por todo lo que tenga que ver con él, como el amor por los hermanos, por la obra, por llevar su mensaje a otros, etc) debería ir siempre en aumento, desde ese enamoramiento primero, hacia un amor maduro, comprometido con aquel que es el centro de ese amor, hasta lograr que cada área de la vida esté marcada por una relación fresca, renovada, vivificante con aquel que es objeto de nuestro amor. De otra manera, estaremos cumpliendo en nosotros esa ley diseñada en cualquier lugar, menos en el trono de gracia, que dice que la vida con Cristo sólo consiste en una serie de mandatos y rutinas bien entendidos y ensayados. ¡Rotundamente no! Esa no es la vida abundante que se nos prometió.

 

Cosas para hacer si queremos apagar la llama del amor de Cristo en nosotros:

A veces pueden ser una serie de factores o una mezcla de ellos los que incidan a la hora de apagar la llama de Cristo en nosotros. Pero puedo identificar al menos estos cinco:

   1. Llena cada hueco de tu vida de ocupaciones: Estamos de acuerdo en que la necesidad hace que muchos tengan que tener más de un empleo para poder llevar el pan al hogar, pero también las muchas ocupaciones muchas veces nos pueden hacer creer que no hay tiempo para cultivar una relación sana con Jesús, por lo que vivimos de migajas y de nostálgicos recuerdos de aquellos tiempos donde Cristo lo era todo para nosotros. En esta área también podemos meter el activismo religioso, que es una distorsión del servicio a Cristo y que también puede ahogar más de una llama.
   2. Tener una imagen distorsionada acerca de quién sos: Algunos llegan a pensar que son más de lo que son y cuando se golpean con la dura realidad, se quedan para siempre en algún rincón oscuro. Pasa mucho con muchos que asumen el rol de fariseos modernos, quienes acusan a todos los demás y luego ellos caen en algo... La frustración y la vergüenza los apagan por completo. Otros, han creído que las grandes hazañas espirituales, los grandes desafíos de la fe y todo avance de la obra no tienen nada que ver con ellos, que son tan poco... Una voz les dijo: "No podés..." y ellos dijeron un tímido "Amén" y allí están, viendo con tristeza el avance de los demás.
   3. Mirá siempre la tormenta: Otros se han quedado detenidos en su crecimiento por algo que les ha pasado y que no han podido sanar o resolver. Uno o varios eventos los han golpeado y se han quedado con la vista fija allá, en el pasado dónde aquello sucedió. Sin minimizar el dolor que lo sucedido pueda haber provocado, el error está en no creer que Cristo los puede sanar, aún cuando digan lo contrario. esto también se aplica a quienes han tenido una o varias caídas en su vida espiritual; ellos escucharon una voz que les dijo: "Vos no podés seguir adelante, porque Dios no te va a dejar entre sus hijos selectos por ese error que cometiste". Y allí están, sosteniendo brazas donde debería haber un incendio.
   4. Pensá en la vida cristiana como si fuera una rutina más: Existe en muchos el sentimiento de que la vida cristiana es como si fuera una máquina de engranajes que da vueltas y vueltas sin fin y que ellos son sólo una pieza de ingeniería eclesiástica más. Al principio quizás se revelaron a ser "parte del sistema" pero de a poco se dejaron vencer y hoy cumplen religiosamente con todo lo que se espera que hagan, pero el medidor de calor de sus vidas da la temperatura de un freezer trabajando a full.
   5. Conseguir un buen asiento y ver el espectáculo: La comodidad, ay la bendita comodidad. Muchos han visto que quienes están involucrados en las cosas de su Señor han sufrido a causa de ello, se han golpeado, algunos han quedado por el camino (por cualquiera de las razones anteriores o una combinación de ellas), por lo que ellos prefieren asumir el rol de espectadores, de los cuales no se espera un buen desempeño, sino su asistencia para el sostenimiento del espectáculo de todos los fines semana. La voz que escucharon y que ellos creyeron es: "Ponéte cómodo y observá, es menos riesgoso..."

Se buscan piromaníacos espirituales.

Hace falta una dósis grande de inconformismo con uno mismo para esto, pues no se trata tanto de prender fuegos en otros como de hacer que nuestra propia llama se convierta en algo más que la llama del piloto del termotanque. Desde ya que uno que está encendido por el amor de Dios contagiará a otros, pero primero debemos elevar nuestra propia temperatura. ¿Qué hacer para hacer arder esa llama que nunca debió apagarse?

   1. Recordar cada día quién sos: Cuando pienso en lo que soy y que Cristo me ama a pesar de ello, no puedo menos que querer amar más y más a quien tanto me ama. Cada día miráte, pero no para pararte en puntas de pie ni para esconderte, sino a la luz de lo que Cristo hizo por vos. Si eso no hace que cada día tu fuego por él crezca, tenés el termostato roto...
   2. Recordá cada día quién es la persona que más te ama: ¿Quién ha dado su vida por vos a pesar de no merecerlo, de cada día hacer algo para ofenderlo, a pesar de tus negaciones y rebeliones? ¿Quién te ama sin límites, sin esperar nada a cambio? La respuesta sólo apunta a una sola persona: Jesús.
   3. Recordá cada día quién está siempre a tu lado: Cuando todos nos dejen, cuando todos nos señalen nuestros errores, hay alguien que permanece a nuestro lado, para consolarnos en el dolor, perdonarnos en el error y levantarnos de nuestras caídas. No hay tormenta difícil si estamos en el refugio de su amor.
   4. Recordá cada día para qué estás en este mundo: No estás acá para gratificarte a vos mismo, sino que tu vida fue comprada para cumplir el propósito de Dios de hacer llegar a otros su mensaje. Ese mensaje que un día te salvó a vos (Tito 2.14)
   5. Recordá cada día quién te dio todo lo que hoy tenés: eso hace que cobre especial importancia tu trabajo, tu hogar, tus relaciones, tus hermanos y hermanas. Todo lo que podés disfrutar te lo ha dado Cristo en su amor. Cuando recordamos eso y que no fue fruto exclusivo de nuestros esfuerzos, la gratitud es la nota distintiva y el amor por quién es el dador de todo bien no tiene más remedio que crecer.
   6. Recordá cada día hacer lo necesario para mantener viva la llama: A través de todo lo anterior y mediante actos de adoración espontáneos en el transcurso del día, hacé de Cristo el actor central de cada cosa que hagas. No te pide rutinas, te pide tu vida como expresión de su vida, te pide una entrega minuto a minuto. Orá sin cesar, buscálo en el silencio, dejá que te hable a través de los escritos que él te dejo. Hacé de Jesús el acompañante de cada hora de tus días. Y cuando veas que entrás en una rutina peligrosa ¡rebeláte! y empezá otra vez.

Lo que Pablo le dijo a Timoteo allá lejos y hace tiempo suene hoy como despertador para nosotros para que podamos cada día encender voraces incendios en nuestros corazones que ardan por el amor que hay en ellos por aquel cuyo corazón late de amor por nosotros.

    "Por eso te pido que avives el fuego del don de Dios que está en tí..." 2 Ti 1.6

Quienes cambiaron su mundo fueron aquellos que supieron mantener viva su llama a pesar del paso del tiempo, de las tempestades, de ellos mismos. Ellos, con su llama encendieron a su vez a otros. Es nuestro turno de iniciar incendios de amor por Cristo.
Comentarios
Buscar
Jorge Correa   |199.46.198.xxx |2011-11-17 04:53:28
Aun cuando la Biblia dice que no nos afanemos por el dia de mañana nuestras
naturaleza humana , nuestra carne nos dice lo contrarios y cuando comenzamops a
depender mas de nosotros y menos de Cristo y es cuand ese primer amor disminuye
y aveces sentimosd desfallecer
y nos encontramos solos. Solo debemos de pensar
de que antes de nacer ya el habia entregado su vida por amor a nosotros.
rindamonos a sus pies y el hara. Dios Les Bendiga
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!

3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved."