|
Tenemos el privilegio de que Cristo nos haya abierto un canal directo con el trono de Dios. Eso posibilita una comunicación ilimitada con el centro del universo y poder ver en carne propia cómo él responde, aunque sus respuestas no siempre vienen cuándo y de la forma en que nosotros las esperábamos. Cabe hacerse algunas preguntas entonces ¿De qué depende la respuesta que recibamos del cielo? ¿De quién depende? ¿Depende de lo que pida y de cómo lo pida o de lo que Dios ya tiene dispuesto dar? ¿Mi fe puede hacer que Dios deje de hacer algo que él ya tenía determinado hacer? ¿O mi fe es la respuesta de mi parte a su voluntad revelada y lo que sé de su carácter y persona? Hay mucho en juego en cuánto a esto, porque para muchos la fe es una especie de fuerza a la que si logro conectarme lograré grandes cosas. Otros piensan que tener fe es desear algo tan fuertemente que sin dudas pasará como yo lo pienso. Entonces la respuesta positiva a mi oración sería directamente proporcional a la medida en que ejerzo esa "fe". Sin embargo, si revisamos muchos de los testimonios de fe de la Biblia (baste repasar el capítulo 11 de Hebreos) vemos que la fe no era ninguna fuerza misteriosa en aquellos que fueron aprobados por Dios como personas de fe, sino que siempre era la respuesta a algo que Dios se proponía hacer y de lo cual notificaba a sus siervos de distintas maneras. Por tomar un caso, podemos ver el caso de Noé. Su fe no consistió en desear que el diluvio viniera y que él se salvara, su fe no hizo aparecer milagrosamente el arca, sino que su fe creyó a lo que Dios había dicho y así pudo y quiso actuar en consecuencia. Primero la voz de Dios, luego la fe en lo dicho como respuesta. Algunas cosas a tener en cuenta: Algunas respuestas a oraciones. No hay espacio acá para citar cada respuesta a la oración de algún santo bíblico, pero con estos pocos ejemplos veremos que no hay un molde, que no existe una receta que garantice tener siempre una respuesta de acuerdo a lo que nosotros consideraríamos como positivas o afirmativas para nosotros. Respuesta rápida y afirmativa: 1 Reyes 18.36-38. ¿Quién de nosotros no quisiera una respuesta afirmativa y así de rápida como la que recibió aquella memorable tarde el profeta Elías? Siendo que no nos gusta nada esperar por respuestas ni humanas ni del cielo, nos podemos poner a buscar claves en el pasaje que nos den la receta de qué hacer y cómo hacer para obtener ese resultado. Pero detengamos el intento de tal cosa, porque estaríamos sólo buscando la gallina de los huevos de oro. Rápida y negativa: Jeremías 7.16 y 2 Corintios 12.7-9. Si la respuesta afirmativa de Dios dependiera de la fe que sus siervos tuvieran, se podría considerar que tanto Jeremías como Pablo eran personas con una fe muy pequeña. Pero si dijéramos tal cosa estaríamos demostrando sólo nuestra ignorancia con respecto a todo el tema de la fe. Dios les dijo que no en base a otras cosas, de la que daremos cuenta luego, pero no se trató acá de falta de fe, sino de que sólo Uno sabe cuál respuesta es la mejor en un momento dado de la historia de los pueblos y de las personas. Ninguno está pidiendo cosas malas: uno ora por el pueblo de Dios y otro por su salud. Pero Dios les dice que no. El caso de Pablo es notable, porque esa respuesta negativa no provocó en él ni rebeldía ni tristeza, sino gozo, porque vio que era infinitamente mejor no tener lo que él deseaba y si tener lo que Dios le daba a cambio. ¿Todo un ejemplo, no? Respuesta diferida: Éxodo 3.7-10. Dios le dice a Moisés que ha venido en respuesta a la oración de su pueblo oprimido. Cuándo habían sido hechas las oraciones en Israel para ser liberados de su esclavitud ¿La noche anterior? ¿Hacía tansólo algunos días? Podemos inferir que las oraciones habían sido hechas de manera casi continua por israelitas piadosos por al menos cerca de un siglo, pues cuarenta años antes de este llamado ya había opresión de parte de los egipcios y aún cuarenta años atrás, para la época del nacimiento de Moisés, ya la opresión y el maltrato eran un hecho consumado. Así que ahora viene Dios a liberar a su pueblo ¿Por qué tardó tanto? ¿Por qué no mejor ahorrarle a su pueblo todo el sufrimiento por el que pasó? En última instancia no tenemos todo el cuadro delante nuestro, hay cosas que Dios se reserva para sí mismo (Dt. 29.29), pero algo habrá tenido que ver con el tiempo que requirió preparar a un salvador efectivo, a Moisés. Sepámoslo: Dios nunca actúa deprisa ni con lentitud, siempre actúa en el momento que él considera el mejor, aún cuando a nosotros nos cueste la espera. Estos tres ejemplos son sólo una ínfima muestra de la forma en que Dios puede contestar a las oraciones de los suyos. No hay un molde ni una receta. En todo caso podemos tener la certeza de que esa respuesta, en nuestro caso, depende mucho de cómo estamos en relación con Dios, pero aún así tengamos en cuenta que la respuesta, en última instancia depende de la voluntad soberana de Dios. En la siguiente nota seguiremos considerando algunas otras cuestiones importantes que tenemos que observar pensando en qué esperar cuando hablamos de la respuesta a nuestra oración.
|
Reflexiones Cristianas - Para el Día de la Madre
reflecion para todas las madres
Empezaré a relatar un poco de mi vida personal
BUENAS TARDES PASTOR LE ESCRIBO DESDE MONSEFU - CHICLAYO. QUISIERA UN CONSEJO
SUYO. BUENO R...
Reflexiones Cristianas - Para el Día de la Madre
am se ve que esta nuy kinda pero esta muy larga y ahy muchos que no les gusta
leear como a u...
Historia del Himno: “En el Monte Calvario”
patricia veronese monteiro pativm@hotmail.com
Historia del Himno: “En el Monte Calvario”
Cómo opera Hamas
Son buenas Tareas
Textos Bíblicos Cristianos - Amistad
EN Q TEXTO BIENE.PUES SI HACEN LEñA DEL ARBOL CAIDO QUE SE PUEDE ESPERAR DE LAS
RAMAS?