Mientras vamos corriendo por esta vida solemos transitar por rutas y caminos que nos hacen perder estabilidad y confianza. A tanta velocidad como solemos ir, no apreciamos las irregularidades y las singularidades que cada tramo del camino tiene y por eso tropezamos, nos golpeamos, nos herimos. Caprichosamente empecinados en pretender que sabemos no sólo cuál es el mejor camino, sino cómo debemos transitar por él, nos hemos encontrado más de una vez enredados y confundidos en laberintos que nosotros mismos hemos fabricado en cada curva mal dada y cada giro sin sentido. Cuando ya la desorientación y el dolor se hacen insoportables, elevamos hacia el cielo los ojos y preguntamos: ¿Dónde estás? ¿Dónde está la muestra de tu amor por mí?
Y no es desde el cielo que nos vienen las respuestas, dado que quien prometió caminar con nosotros siempre no ha fallado a su promesa y sigue allí. Él no nos ha ignorado ni ha estado jugando a las escondidas con nosotros, sino que permanecía allí donde dijo que estaría siempre: a nuestro lado (Mt 28.20). Y aún antes que podamos protestar sobre cómo es que nos permitió extraviarnos tanto, nos recuerda las veces que llamó nuestra atención para fuéramos en la dirección que él nos señalaba. Pero viendo que insolentemente hicimos a un costado su dirección, no sólo no dejó de decirnos que todavía podíamos pegar la vuelta, sino que siguió caminando con nosotros, siendo testigo de nuestros yerros, de nuestros golpes, de nuestro dolor. Se mantuvo allí, evitándonos males peores y esperando a que otra vez no dirigiéramos a él en busca de guía. ¿Dónde estuvo todo este tiempo? Siempre a tu lado. Aún ahora, si te sentís extraviado, tenés la oportunidad de frenar la intención de guiar vos el viaje y ir por los caminos que él te muestre. Caminos que siempre terminan bien para vos, aún cuando no serían los caminos que vos elegirías para transitar.
¿Y preguntamos todavía dónde está la muestra de su amor por nosotros? El mismo hecho que todavía hoy tengamos una nueva oportunidad de tener otra oportunidad de hacer las cosas bien nos habla de su amor. Pero te llama la atención el que su amor no te ha librado de las consecuencias de tus decisiones. Recordá, muchos dolores de cabeza nos habríamos ahorrado si tan sólo hubiéramos hecho caso de sus consejos, siempre surgidos de un corazón que nos ama.
Y si eso fuera poco, recordá que él no dejó nada que ofrecer a cambio de tú vida. Lo dio todo, lo entregó todo para que conocieras el gozo de su vida en vos. No debe demostrar que te ama; la cruz es un monumento a su amor por vos (Jn 3.16; Ro 8.32). Por ello frená un rato, tomá aire y buscá el consejo del que sabe el camino mejor que vos, porque él ya lo transitó antes. Su compañía permanente, eterna, y su amor infinito son su garantía para que el viaje de tus días sea un camino que no duela transitar, sino la promesa de una aventura en la que no hay temores por que con vos va la persona que más te ama.
|
Reflexiones Cristianas - Para el Día de la Madre
reflecion para todas las madres
Empezaré a relatar un poco de mi vida personal
BUENAS TARDES PASTOR LE ESCRIBO DESDE MONSEFU - CHICLAYO. QUISIERA UN CONSEJO
SUYO. BUENO R...
Reflexiones Cristianas - Para el Día de la Madre
am se ve que esta nuy kinda pero esta muy larga y ahy muchos que no les gusta
leear como a u...
Historia del Himno: “En el Monte Calvario”
patricia veronese monteiro pativm@hotmail.com
Historia del Himno: “En el Monte Calvario”
Cómo opera Hamas
Son buenas Tareas
Textos Bíblicos Cristianos - Amistad
EN Q TEXTO BIENE.PUES SI HACEN LEñA DEL ARBOL CAIDO QUE SE PUEDE ESPERAR DE LAS
RAMAS?