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¿Porqué los cristianos se apartan del Señor?
 

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Reflexiones Cristianas - Completo perdón

Cuando Dios perdona, él lo hace de una manera completa, sin dobles intenciones y sin quedarse nada como para luego “pasarnos factura” de aquellas cosas que hicimos y que le ofendieron. Pensando en nuestro pecado, somos los últimos en creer que el perdón de Dios para nosotros es tan completo como se nos dice (Miqueas 7.19)

Es increíble, pero el ser más santo de todo el universo se rehúsa a seguir señalándonos con alguna falta cometida, si ya le hemos pedido perdón y nos hemos arrepentido alejándonos de aquello que hicimos mal. Muy por el contrario, entre los santos de Dios tendemos a no olvidar lo que otras personas nos han hecho y somos reacios a dejar pasar los errores de los demás, condicionando de esa manera la vida de otros, como si ya no tuvieran valor ni utilidad alguna.

Eso está lejos del corazón de nuestro Padre, quien inmediatamente al arrepentimiento genuino otorga el completo perdón y brinda la posibilidad de un proceso restaurador a nuestras almas, de modo que volvamos a ser útiles en sus manos. El que dijo “no te dejaré ni te desampararé” (Dt 31.6) no lo dijo a seres perfectos, ajenos a toda posibilidad de caída, sino a aquellos a los que él sabía que en algún momento serían rebeldes a su voz. No, él no desampara al caído, sino que le brinda todas las oportunidades para que vuelva al camino correcto. No se para a un lado del camino señalando al infractor con una sonrisa sarcástica, sino que se ofrece a caminar a su lado, aún cuando el caminante lejos esté de verlo o aún de quererlo allí. Sólo está allí, esperando que su hijo vuelva a sus brazos.

Es en su amor que muchas veces tiene que despertar al corazón de sus hijos rebeldes con castigos y reprensiones, para que ellos se vuelvan de su mal (Hb 12.4-11). No que le guste hacerlo, sino que es la forma que él tiene de hacerlos entrar en razón y de hacer que ellos corrijan su camino. Es pensando en la restauración de sus hijos que él castiga y reprende.

Los espera con una bendición renovada y con la oportunidad de una vida plena a su lado. En Dios, el pecador siempre tiene una nueva oportunidad, si deja el pecado que lo aparta de Dios y se entrega voluntariamente en sus manos.

Lo experimentó David, según vemos en el Salmo 32. Aún su cuerpo sentía el peso del pecado y su vida, antes fructífera, ahora era desierto estéril. Pudiendo ver la mano de Dios en bendición, escogió verla en juicio porque había pecado. Pero ese juicio lo había llevado a reconocer su pecado y a recibir la completa restauración de su Dios, cambiando el lamento del principio por notas de gozo verdadero: “Tú eres mi refugio, me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás” (vs 7). El desierto vuelve a reverdecer por la completa restauración de Dios.

Esto mismo pudo verlo Pedro después de su hora más negra. Todavía con el canto del gallo taladrando su conciencia, tuvo el encuentro redentor con el Señor al que había jurado seguir hasta la muerte, aquel maestro a quien había negado con maldiciones. Podríamos esperar notas de reproche de Jesús para con su discípulo. Humanamente podríamos razonar que es lo que Pedro merecía. Había fallado miserablemente y ya no era digno de ser contado entre el número de los discípulos. Pero Jesús lo recibe otra vez en el seno de sus amigos y le da un papel protagónico en la expansión de su Reino. Maravillas de la gracia y el amor de Dios, que perdona y levanta al caído, restaurándolo por completo. Él no desecha a nadie.

Otra vez, él no desecha a nadie. Pero a veces nosotros pensamos que nuestro pecado o nuestro error es demasiado grande como para que él pueda perdonarnos. Aplicando criterios que a veces empleamos con otros, consideramos que ya no habrá otra oportunidad para nosotros, que sólo nos resta permanecer a las orillas de la vida plena que Dios promete.

No caigas en ese error. Si has pecado, o cualquier cosa que te haya pasado te ha alejado de Dios. Si sólo hay arena dónde antes había verdor, Dios tiene otro paisaje imaginado para vos. No es tarde para un reencuentro restaurador con tu Padre. Si hoy te has ubicado en el papel del hijo pródigo, no dudes en volver de la tierra lejana y extraña donde te has marchado y volvé a los brazos de tu Padre que te espera para darte una bienvenida especial, perdonarte y ponerte a su lado para disfrutar de las bendiciones que él tiene guardadas para vos.

 

Por Marcos Felipe

Comentarios
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Karin   |190.173.9.xxx |2010-05-04 11:31:53
Que bendición hermano la palabra!
Salmo 103. Bendito es aquel que nos tiene de
memoria (Salmo 8:3-9), que conoce nuestra condición, y se acuerda de que somos
polvo. Cuan grande es Dios! No escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo
entregó por todos nosotros (Romanos 8:32), éste es el que nos amó y aún nos
ama incondicionalmente.
Salmos 139:13-18, perfectas son sus obras, cuan grande
es Dios, cuan grande es su amor. Me contaron una vez que una pareja tuvo una
bebé que nació sin haberse formado bien los tejidos celulares, los órganos y
demás.. Y era tan sensible que con sólo un tacto la podrían lastimar. El
médico aseguró que si llegase a sobrevivir, en un futuro cercano viviría con
desformaciones cerebrales y entre otras cosas. Era tan pequeña que podía caber
en la palma de un adulto. Y estaba sola la bebé en su cajita y los padres
angustiados pero con mucha fe persistian en oración y rogaban al Señor por
ella. Cuantas veces la quisieron abrazar pero no podían!
Pasaron días y Dios
hizo milagro en su vida; a los 5 años de edad, la nena un día se le acerca a
la mamá con sus preciosos ojos grises en un costado del pastizal, y le dice
abrazándose a sí mismo: hueles eso? La madre como veía que se avecinaba la
tormenta le dijo que si, a lluvia. Y ella le negó la respuesta, le preguntó
otra vez, pero la mamá le respondió lo mismo, entonces la nena le dice: No,
huele a él. Que revelación por Dios, cuando la pequeña estaba en aquella
cajita, lejos de toda caricia de amor de sus padres porque el mínimo tacto la
podría lastimar, el Señor vino a ella para cosolarla y la abrazó tantas veces
que esa dulce aroma ya le era conocido, cuanto amor!
Dios nos formó en el
vientre de nuestras mamás, pensó en nosotros aún antes de que existieramos, y
nuestro embrión vieron sus ojos de amor, en todo momento ha estado con
nosotros, nunca nos abandonó, él nos ama, nos cuida con celo, es nuestro
Padre, el Dios de amor y de toda gloria. Su presencia es inconfundible, nunca me
voy a olvidar de la primera vez que fui a la iglesia, sólo di un paso al templo
y su amor me rodeó, y sentí fuego ardiendo en mí. Dios se regocija en sus
hijos cuando vuelven a reencontrarse con él, como hijos pródigos.
Él busca la
manera de encontrarse contigo, si te llama, no lo rechaces, porque por amor te
busca, y por amor glorifica a sus hijos, los justos, que le aman y le obedecen
en todas sus buenas enseñanzas. Cuan grande es Dios y su perfecto amor!

Como
ya saben, estamos cerca de la venida de nuestro Señor Jesucristo! Les ruego que
lean Buenos días, Espíritu Santo de Benny Hinn, y luego La Unción de Benny
Hinn, los que ya lo leyeron, leanla otra vez, primero el de Buenos días,
Espiritu Santo, y luego La Unción.
Es hora de que conozcan a la tercera
persona de la trinidad (pero conocerlo mucho más), él es todo lo que tenemos,
ya verán por qué. Yo leí La Unción y no saben que poder! Dios está obrando
poderosamente. Primero viene la presencia, y después la Unción, el poder de
Dios. El Espíritu de Dios nos llama a tener una comunión más íntima con él,
cuando venga la presencia, nada será igual! Hechos 1:8.

Muchas Bendiciones
desde lo alto!
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