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Todo funcionaba bien en Villa de lo Posible. Cada uno de los integrantes de la comunidad, desde el más grande al más chico, sabía para qué estaba en este mundo. Desde que su Fundador los había establecido, ellos cumplían sin cesar con la tarea que él les había asignado. Lo hacían con alegría, con un corazón sencillo, iluminado por los consejos que ese sabio Ser les había dejado antes de partir. La tarea que ellos llevaban a cabo era llevar el mensaje de esperanza y vida a los demás habitantes de la tierra; eran los embajadores que el Fundador había dejado aquí y dónde fuera que estuvieran no paraban de atestiguar con los hecho que el mensaje de su fundador era un poder que cambiaba las realidades de aquellos que lo creían. No importaban la oposición o las dificultades a la hora de hacer aquello para lo que habían sido dejados aquí. Conocedores de primera mano de que la única vida verdadera era la que su Fundador daba, vivían y compartían esa vida con quien estuviera cerca de ellos. Admirados por algunos, incomprendidos y hasta odiados por otros, nada los detenía. Todo funcionaba bien hasta ese fatídico día. No se tiene un registro preciso sobre la fecha en que ello ocurrió ni quien fue el primero en enfermarse de peritis. ¿Qué que cosa es la peritis? Es una inflamación del pero, pariente de la enfermedad que había llevado a la gente a rechazar al Fundador. Los síntomas no siempre son visibles a simple vista, por lo que se requiere un chequeo a fondo, llevado a cabo por el Examinador, aquel que el Fundador dejó como eterna compañía de los suyos. Pero cuando se hacen manifiestos, los síntomas son la duda, la incredulidad progresiva a todo lo que el Fundador proponga y un olvido de la propia razón de ser. En casos más avanzados, se suele manifestar una cada vez mayor sobre valoración del interés propio y cuando el proceso no se detiene a tiempo, lleva a una total parálisis de todo signo de verdadera vida. Cabe aclarar que de los peros existentes, el que produce este malestar al inflamarse no es el pero que trae precaución cuando se lo menciona o el que trae una idea nueva o superadora. Es el pero que estimula el no hacer, el no creer y el no disfrutar de lo que el Fundador da. Ese pero es el peligroso. Cuando en Villa de lo Posible se escuchaba en boca de alguno: “Eso que dijo el Fundador suena lindo, debe ser verdad, pero...” se sabía que un caso de peritis estaba presente. La cura, disponible para todos, es una buena dosis de fe, prescripta y brindada por el Examinador, que también es el Curador. Esa cura, suministrada a tiempo lleva a la curación de los casos que se presentan, aunque cabe acotar que la peritis es recurrente. Hay épocas en que la peritis se transforma en epidemia, épocas en que todo en Villa de lo Posible parecía congelarse. Por las calles y en las casa sólo se escucha: “Sé que debo hablar a otros del mensaje que he recibido, pero...”, “Sé que debo hacer mi parte en la comunidad, pero...”. “Si no le comunico a los otros la vida del Fundador están en graves problemas, pero...” Aún con la cura a mano, gente de Villa de lo Posible se fue acostumbrando a la peritis y de una comunidad pujante, que derramaba con fuerza la vida a su alrededor, había venido a ser un pálido reflejo de sus comienzos. No es que siempre las cosas estén así de mal, pues cada tanto, mediante grandes campañas de vacunación, la comunidad parece recobrar su brillo y vuelven a vivir a la luz de los dichos de su Fundador, uno de los cuales dice: “Al que cree, todo le es posible”. Pero (¡Ups! ¿Me habré contagiado? Me tengo que hacer un chequeo) la peritis siempre está latente. Para prevenir, es necesario que nos hagamos periódicos chequeos, no sea cosa que estemos incubando un caso agudo de peritis en nosotros. Si creés que esa nociva enfermedad está afectándote, andá al manual del Fundador y con la ayuda del Examinador, buscá y aplicáte la vacuna de fe necesaria para tu caso. Es conveniente saber que la peritis es contagiosa, así que conviene que si ves en vos o en otro los primeros síntomas, se presten los primeros auxilios necesarios para cada caso. Habitantes de Villa de lo Posible, la situación a nuestro alrededor es tal que necesita con urgencia la erradicación de la peritis en nuestro medio. Todavía tenemos un mensaje para dar, una vida que contagiar, almas lastimadas para sanar. Sólo podremos hacerlo si recordamos para qué se nos dejó en el mundo y si estamos vacunados contra la peritis. Nuestro Fundador nos ha dejado sus fuerzas para hacer que lo imposible se vuelva posible. ¿Cuándo fue la última vez que te hiciste tu chequeo de peritis? Quizás hoy sea una buena oportunidad para examinarte y ver si no hay algo de peritis en vos que deba ser erradicado. Por Marcos Felipe
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EN Q TEXTO BIENE.PUES SI HACEN LEñA DEL ARBOL CAIDO QUE SE PUEDE ESPERAR DE LAS
RAMAS?